Ya
habréis notado que estoy últimamente un poco alteradilla y divergente. Con
exámenes y todo, no sé cómo no he colapsado aún (preveo catarro postexámenes y
al tiempo ojo). El caso es que estoy volviendo a mis cosillas. La última que me
ha dado es la de por qué conozco tanta persona joven capaz de vivir ajeno
absolutamente a la política.
Este
tema me preocupa desde pfff a lo mejor cuando tenía catorce o quince años. Me
explico, yo creo que no hace falta ser de ninguna postura en particular siempre
y cuando des opiniones respetables y razonadas, y por razonadas entiendo que se
deben dar razones de peso. Aludir al porque siempre ha sido así, al no lo
sabemos así que todo lo que se piense vale y pensamientos de este estilo, que
sí, denotan haber dado alguna vuelta al tema pero ya, es quedarse a medias y
por eso no vale. Hay que escuchar todas las opiniones porque detrás de cada una
de ellas hay unos valores de cada uno, y las opiniones pueden ser respetables o
no, pero hablando se pueden corregir los errores generalmente inconscientes y
debidos al ambiente en el que nos hemos criado, que podamos tener. Eso es
tolerancia, ser capaces de aceptar los errores de los demás, pero primero los
nuestros.
Si
somos tolerantes nos costará muchísimo más odiar a alguien, porque vamos a
poder ponernos en su piel, vamos a poder ser empáticos con la otra persona y
reconocer que a lo mejor nosotros hubiéramos podido hacer lo mismo o no, pero
que detrás de todo eso hay un intento de hacer las cosas lo mejor posible*.
Todos nos equivocamos y un error no es más que eso, un fallo que se puede
corregir.
En cuestión
de ideologías políticas yo (y supongo que vosotros también) me he encontrado
con gente que tiene ideas y gente que no, y no estoy hablando de partidos sino
de gente a la que le interesa precisamente lo que decía antes sobre valorar
ideas, gente que directamente no lo hace porque considera que no va con
ellos y gente tiene ideas y las valora
pero que por alguna razón no considera que deban ser políticas.
El
ser de un grupo o de otro es obvio que dependerá de muchos factores, pero creo
que ser de los primeros significa que quieres que tus valores (sean cuales sean)
se apliquen a las normas con las que debe regirse el mundo, que a los segundos les da
igual, se conforman sea la norma que sea porque sencillamente sus vidas no
cambian mucho de unas normas a otras (prioridades diferentes de cada uno) y los
últimos son los que me parecen más interesantes, y me lo parecen porque son las
personas que se sienten muchas cosas: responsables, leales, sacrificados, etc.
y que de hecho la mayor parte de las veces lo son porque creen honestamente en
ello, en que hay que responder de lo que se hace o estar de lado de la gente
que quieres, y esas cosas están genial y les hace geniales personas. El
problema está en que no se preguntan por qué ser responsables de algo, por qué
ser leales a alguien o por qué tienen que sacrificar nada si son gente de bien
que no hace más que intentar tener su vida en paz.
Por
eso son capaces de vivir ajenos a la política, porque son capaces de tener un
pensamiento crítico sobre muchas cosas pero les cuesta ser críticos con sus
circunstancias y con cómo esas circunstancias les determinan quieran ellos o
no. Bueno por eso y porque en España se diga o no, “meterse en política” está
mal visto (aunque ni siquiera te estés metiendo en nada), pero eso es tema
aparte.
Es
imposible ser ajeno a las ideas políticas porque la política determina nuestras
vidas hasta los hechos más efímeros como la hora a la que nos levantamos (fijando
horario laboral), que haya Fanta Cherry en tu país, que puedas estar a las cuatro
de la madrugada en un bar… son cosas pequeñas que todas juntas hacen tu vida y
sobre las que tú no has tenido ningún tipo de influencia. La gente sin ideas políticas
da esto por sentado y le parece genial, pero es que ¡¡¡yo quiero Fanta Cherry
señores!!! Y no veo la razón por la que existiendo eso en el mundo yo no pueda
tenerlo en mi casa. Sé que es un ejemplo un poco absurdo pero espero que sirva
para que me entendáis, si mi gobierno fija una norma que a mí no me gusta yo
tengo el derecho de poder votar para que esas cosas no sean así, para que sean
de una postura más afín a mis valores y no tenemos porqué acatar las normas
sólo porque sean normas y alguien las haya puesto ahí. Las normas se acatan
porque las consensuamos entre todos y eso nos permite estar a todos
suficientemente satisfechos. Cuando somos muchos a los que una norma no nos
hace justicia esa norma deja de tener sentido y vigencia. Y no, después de esto
no viene el caos, sino escuchar lo que la gente necesita (que por cierto muchas
veces es totalmente diferente de lo que dice que quiere) y hacer una norma que
de verdad nos represente a todos o por lo menos, a la mayoría.
Abiertamente
lo digo: yo a esta gente no la entiendo y no la entiendo porque es absolutamente
incoherente y porque cuando se hace algo que no es acorde a sus valores les
parece mal, pero les parece todo bien (porque hay que respetar todas las
opiniones inclusive las no respetables). Y creo que esto es todo porque sólo
por observar ya he puesto todo lo que creo importante y no tengo a nadie de
estas personas a mano para que me aclare este embrollo. Así que os dejo la
reflexión a medias para que ya si queréis, la terminéis en vuestra casa y me
pongáis a qué creéis que se debe este absurdo fenómeno.
Bendiciones, buenas
noches.
*también hay hijoputas por el mundo, pero hasta
donde yo sé y espero no es la norma.
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