viernes, 22 de marzo de 2013

Home sweet home...


No, no estoy muy católica no… ¿Qué por qué? Pues no estoy segura la verdad, es un poco todo, estoy en un momento en que siento que vivo por inercia, haciendo lo que me va tocando a cada rato y liquidando las cosas más que haciéndolas porque quiera. Me aburro. Todos los días son igual y quiero salir y pasármelo bien pero no sé, no me sale, me siento mejor en casa viéndome una serie antes de dormir, los capítulos que sean, pero pasando un buen rato y ya.

Los días se pasan uno tras otro muy rápido y al mismo tiempo muy despacio, me levanto diez minutos más tarde de lo que solía sólo por lo que tardo en coger la energía necesaria para levantarme de la cama… No es que esté cansada… bueno sí, estoy cansada pero sin estarlo ¿sabes?, me siento igual que si estuviera cansada y no hubiera dormido nada, pero habiendo dormido hasta más de lo habitual, es más un cansancio psicológico que otra cosa… Me está matando por dentro la rutina de levantarme, ir a trabajar, hacer la comida, preparar cosas para mañana, cenar y dormir y así una y otra vez hasta que crees que esto es como la clásica película en la que el protagonista vive cómo un día se repite cada vez que se levanta, pero de verdad, con el tiempo pasando y desgastándome.

He llegado al punto en que ya no tengo ilusión. Es más las cosas que más ilusiones tendrían que crearme ya lo que hacen es desilusionarme, darme ganas de cortar con ello, de no empezar con ello, sólo huir y no volver a estar con lo mismo de siempre, que es mal o por lo menos no es bien.

No sé… estoy sin rumbo y la tierra prometida no existe… me siento a la deriva, me siento casi deseosa de naufragar, de ahogarme, de que las olas me golpeen fuerte contra el suelo del mar y no pueda salir nunca de su asfixiante abrazo… No quiero salir…

Ya no quiero…

1 comentario:

Thanatos dijo...

Me ha encantado. Muy real.