Ahora qué hago contigo, pero sobretodo ahora qué hago
conmigo.
Ya nada es como antes aunque todo siga igual. Qué hago
ahora… Puedo hacerme la fuerte como hasta ahora o puedo ceder otra vez. ¿En qué
me convierte ceder contigo? En nada, y eso sí que es lo peor.
Tener que retomarse... Tener que retomarse constantemente... Acostumbrarse a lo pasado. Agachar la cabeza a lo sucedido y
mirar adelante en un muro de suelo. Sólo la incapacidad de retomarme me hace
hundirme en la tierra bien adentro.
Que desvinculada.
Que solitaria unicidad.
Que absurdo.
Que triste…
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