y no me apetece nada buscar mañana un vestido para esto. Vestido. Vestido, zapatos, una chaquetilla que luego refresca... 100€ de gastos de evento entre las entradas, las bandas, el alquiler del palacio, las fotos y el restaurante de la cena. Aproximadamente el mismo dinero o más si te vas a Zara a por el envoltorio. A mí que de verdad cada vez me dan más ganas de hacerme un vestido, y digo hacerme porque a medida que pasan los días me da más reparo pedirle a mi madre que se ponga a coser para ir a hacer el paripé una mañana delante de mis amigos, que ya saben cómo estoy porque ellos están igual. Me hace sentir como una niñata caprichosa que se fuma el dinero en frivolidades.
Es un rato bonito para cerrar una etapa importante y a mí me da asco tanto protocolo estúpido con este tema. Lo único que me apetece es irme a celebrarlo y a festejar con mis amigos y lo demás me da igual hasta que me tengo que gastar dinero en ello y ya me empieza a sentar mal.
Es un desahogo de los que normalmente procuraría no escribir aquí, pero no sé, tengo que decidir qué rumbo me gustaría tomar en la vida y esta historia es la válvula de escape en mi blog. Siento el peñazo.
Saludos de vuestra desastrosa
Spica primaveral.
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