sábado, 3 de mayo de 2014

La tregua

Cualquier pretexto puede bastar. Estirada en la cama con el pijama desparejado y cara de haber dormido tres horas, sin pensar en nada en concreto, simplemente ahí como un pasmarote. Una situación enfermiza de alguien que piensa en la vida sin vivirla, sin tener más recurso que su imaginación.

¿quién no quería ser el personaje soñador de los grandes ideales de pequeño? Acaso entonces nuestra mente no daba para más y no nos dábamos cuenta de que el que sueña es que no puede hacer más o acaso aún no concebíamos realmente que hay finales tristes, personas infelices, historias perdidas de quien no las vivió. Viviendo en el caos de un presente funambulista. La vida como una tregua, dejar para después sueños que imperceptiblemente se marchitan enterrados por las arenas de un tiempo plomizo. Esos sueños ya no son míos...

Emergen en esta cama y esta semioscuridad incertidumbres y desvelos de soledad. ¿Por qué es tan difícil ser feliz? ¿Me lo pongo tan difícil o no tengo más opción? Realmente no sé nada pero ahora no me importa porque estoy tumbada cómodamente en mi cama, el cielo está nublado y la humedad del día me acoge en una brisa de irreverencia ante todo. Nada importa y nada me importa ahora. La tregua está acabando y mi dedo tienta el gatillo de esta ruleta rusa de vidas probables, pero no importa porque ya decidiré mañana. Ahora no. Ahora nunca.

Forever Lost (reprise) by God Is an Astronaut on Grooveshark

1 comentario:

Haîmat dijo...

El denominado "nadear" dejando vagar las ideas de posibilidades (algunas veces soñando cosas imposibles, pero que coño, estas soñando)

Qué cosa da cuando ya ni nadear se puede hacer a gusto.

Por un ratito en la cama asi para todos