sábado, 11 de octubre de 2014

Cuentos de BolitaMo

Mo es una pequeña bolita gris y vive en un bosque enorme plagado de todo tipo de criaturas. La particularidad de Mo es que acoge abstracciones, pero no sólo de percepciones elaboradas como las que podamos sentir los humanos, también de el frescor matutino de una plantita desperezándose ante el sol, el calor de un cachorro apretujado entre su madre y el resto de la camada, un gato que se asusta al verse reflejado en un espejo... en fin de todo tipo de cosas.

Nuestra pequeña bolaMo ha nacido de la nada. De un instante para otro. Puf. Así que antes de poder plantearse siquiera nada relacionado con el espinoso asunto de su existencia y su lugar en el mundo, Mo ha decidido simplemente existir. Y en ello está. Como aún no conoce el mundo todo es nuevo para ella, sin embargo a Mo no le afecta porque aún no conoce lo que son la sorpresa, el miedo...

Mo mira a su al rededor. Hay algo muy alto y marrón con las puntas verdes y también lo opuesto, algo muy bajito y verde con las puntas marrones que se mete en la tierra. Esas criaturas están por todas partes, en el suelo, en las piedras, incluso unas sobre otras, y son de lo más diversas, las hay que huelen bien, las hay con espinas, las hay con pequeñas... bolas... Mo se acerca a aquel ser y contempla las otras bolas. Son rojas y si les da la luz de un ángulo determinado casi puedes ver a través de su piel el jugo y las hebras que la conforman. Pero esas bolitas no son como Mo, son... bayas... sí así se llaman. Así que coge una y sin querer la aprieta demasiado fuerte, exprimiéndola. 

Del zumo de las bayas Mo aprende la dulzura y la acidez. Son agradables y ahora también sabe lo que es que algo te guste. Hasta nuevas experiencias, la dulzura y la acidez irán unidas para Mo.

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