Después
de tantos años no queda nada. Después de convivir, de querernos, de todo lo que
nos hemos dado ya no hay nada. Nunca me hubiera creído que podríamos pasar dos
meses sin hablarnos, es más, sin querer hablarnos. Nunca me hubiera imaginado
que todo terminaría así, que no te importaría nada lo que pueda pensar o sentir
o siquiera hacer por salvar lo bueno, nuestra memoria conjunta
¿Por
qué habrías de recordarme si siendo yo accesible ni siquiera quieres verme,
saludarme? ¿Por qué habría yo de querer estar con alguien que me desatiende de
forma tan absoluta? qué somos ahora más que absolutos desconocidos pretendiendo
ser lo que somos, fingiéndonos, ignorándonos.
¿En qué nos equivocamos
para que no nos quede nada?
No hay comentarios:
Publicar un comentario