jueves, 11 de abril de 2013

Los escraches o de lo pesada que es la realidad en estos tiempos


Últimamente la prensa española no deja de denunciar casos de escraches a políticos por parte de la plataforma de afectados por la hipoteca. Esta forma de manifestación es pacífica (dato importante) y consiste en que las personas se manifiesten donde vive o donde trabaja aquel a quien se quiere denunciar socialmente.

Es una acción directa de manifestación en la que la persona contra quien se dirigen las protestas probablemente se siente acosada. La cuestión para mí es la siguiente ¿Por qué? ¿Por qué se siente acosada una persona que sabe que no le van a moler a palos? Quizá porque no está tan seguro de que no lo vayan a hacer y quizá eso sea porque esa persona si estuviera del otro lado no sería tan pacífica.

Personalmente estoy a favor de los escraches, por lo menos en el contexto sociopolítico español de estos días. Las personas que se manifiestan de esta manera lo hacen porque no les queda más opción, porque no pueden huir de su realidad y volver a su casa a verse una peli con su manta, porque sencillamente no tienen casa. Ni ellos ni sus hijos.

Por eso me parecen especialmente ofensivas las declaraciones que se hicieron sobre Sáez de Santamaría en la que calificaban a la vicepresidenta del gobierno de “sencillamente una madre con su hijo”, me parece ofensivo porque la mayor parte de los manifestantes que fueron a su casa también tienen familia y también son padres, y lo que les diferencia de la vicepresidenta es que no tienen un hogar seguro que ofrecerles.

No sé al partido popular, pero a mí esto me parece muy duro de llevar, y creo que si de verdad fueran un gobierno democrático, como mínimo podrían haber escuchado a esta gente, Sáez de Santamaría podría haber bajado a su portal y afrontar una realidad que favorece con sus medidas económicas y políticas y si de verdad está tan convencida de que lo que están haciendo es lo correcto, ya de paso convencer a los que están abajo con sus razonables argumentos llenos de credibilidad. El problema es que Sáenz de Santamaría no tiene credibilidad porque sus argumentos no son razonables y ni ella misma se cree las medidas que está impulsando en nuestro país contra sus propios ciudadanos. El problema es que en España la ciudadanía es pacífica y democrática, pero el gobierno que dice representarla no.

Seguiría escribiendo sobre el tema pero tengo clase en 20 minutos y estoy en pijama en mi casa. Además aquí no se nos paga por opinar ¿no?

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