jueves, 12 de julio de 2012

Creo recordar que llevaba los ojos vendados... ¡ah no, esa era su hermana!


Bueno, esta es una entrada seria sobre creencias y valores personales. Si alguien se siente ofendido lo siento, sólo tengo intención de hacer ejercicio de mi libertad de expresión de buena fe, aunque ya advierto que en adelante me puedo ir calentando y terminar blasfemando en arameo contra demonios de la vida. Queda dicho para las sensibilidades delicadas.

Me resulta imposible resumir en una entrada las normas por las que me oriento en la vida, así que he decidido ir haciendo según me vayan saliendo entradas individuales por cada idea abstracta que yo denomino valor y que se manifiestan en cómo siento, pienso y actúo.

Hoy le ha tocado el turno al que yo considero EL VALOR. Este valor es la Libertad.

La libertad es poder. Poder como oportunidad de hacer lo que quieras y poder como concepto, como una forma de influir de forma significativa en algo propio o ajeno. Sin este poder, las personas quedan rebajadas, humilladas, no pueden vivir plenamente porque no pueden ser más allá de unos límites impuestos. Imaginad no poder desear a una persona, no poder comer algo que te gusta, no escuchar a alguien que te conmueve, no poder soñar qué te gustaría llegar a ser, independientemente de que persiguieses activamente ese objetivo, verse forzado a dejar de soñar porque sabes que nunca, NUNCA vas a poder alcanzarlo. Fijaos bien lo que digo. NUNCA. Ahora mismo el único sentido positivo que le veo a esta palabra es nunca te pasará nada horrible, pero salvo esto ¿Cómo se come un nunca en tu vida? Nunca llegarás a nada, nunca te querrán, nunca serás valorado, nunca saldrás de tu ciudad, nunca saldrás de casa de tus padres, nunca serás feliz...Podría continuar con esta lista, pero creo que más o menos he dejado claro a qué me refiero con eso de las oportunidades y del poder. La libertad nos eleva, nos hace humanos con voluntad, nos da derecho y nos legitima para actuar de acuerdo a ella.

Ahora sí algo positivo con el tema de los nuncas: Nunca nos podrán quitar la libertad (William Wallace va por tí). Somos seres humanos y salvando casos abusivos y vejatorios siempre soñaremos, siempre amaremos y odiaremos, siempre intentaremos hacer de nuestra vida un lugar cómodo y tranquilo donde podamos encontrar más o menos sentido a nuestra existencia. Ser libre es tener la opción de ser, de existir. Las personas libres podemos crearnos una identidad desde lo que la vida nos da y desde lo que nosotros estamos dispuestos a ofrecerle.

Yo me siento inherentemente libre, pero veo que esa libertad no se manifiesta en mi vida real. Como no me toque la lotería nunca me podré comprar una preciosa casa en primera línea de playa junto al mediterráneo, y las cosas como son, soy española aquí solo le toca la lotería a la gente que "lo necesita". Pero no hace falta ponernos materialistas, a este paso voy a sacrificar por lo menos los dos últimos años que me quedan de carrera trabajando como una hija de puta para poder aprobar todo en primera convocatoria y alcanzar la media que les de por poner desde el ministerio. Porque ellos tienen derecho a equivocarse y volver a intentarlo, pero los ciudadanos de a pie no, y que no se nos ocurra opinar al respecto porque nos echan a los perros los antidisturbios. Esto no lo voy a enlazar porque si lo veis puesto a lo mejor picais en el play.




No es por ir de progre, pero a estas alturas de la vida me ha dado por valorar mi juventud, porque si no la vivo ahora no la voy a vivir nunca. A lo mejor esto es un poco demagógico, pero yo siento que me están robando la vida, o por lo menos parte de ella. Y esto lo digo yo que estoy saludable y no necesito ninguno de los 456 medicamentos excluidos de la seguridad social.

En fin. Para mí la libertad se tiene y se tiene siempre. No dejemos que el miedo nos impida ejercerla porque vivir con miedo es sobrevivir. No dejemos que nos priven de la vida. No dejemos que nos quiten la libertad.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández (1910-1942) en “El hombre acecha” (1937-1939)


PS: una amiga me preguntó hace poco qué considero ser facha. En este momento puedo completar mi respuesta diciendo que considero que un facha no reconoce ni respeta la libertad de los demás. Por eso considero llamar facha un insulto.

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