Yo por suerte y por desgracia nací en España.
¿Qué
es España? Para mí España es mi abuela con un pañuelo anudado al cuello que le
tapa el pelo, pronunciar la elle, hacer matanza en invierno, el jabón de grasa
y sosa, la sal gorda que se guarda en un armario del pajar, ir a cazar renacuajos,
las fresas que revientan dulces en mi boca, el tomate con sabor a tomate, el
aceite de oliva y como huele en mis manos suavizadas, las paredes de piedra,
los berrocales, salir de la piscina y secarse al sol sin necesitar una toalla,
el olor a lluvia y a rocas recalentadas, que me salgan callos en las manos
cuando ayudo a mi padre a cavar la tierra secretamente húmeda bajo el polvo…
España
también es mi tía preocupada por si tira la mierda que mi tío deja en su casa
como si fuese un almacén, decir colorado en vez de rojo, no poder coger el
tenedor con la mano izquierda, que te traten con distancia por no parecerte a
alguien de tu familia, porque eres de “los otros”, el cura que no me dio la
comunión porque hice catequesis en mi ciudad en lugar de en mi pueblo, tener
que ir a saludar, que te calles que no eres más que una cría, cagarse en Dios y que te reprendan, la
gente que coge agua de la fuente aunque la del grifo esté bien para no gastarse
las perras, respetar las opiniones pero
que la tuya siempre sea equivocada…
Amo
mi país a pesar del bochorno de ser española.
Me
avergüenza mi país de señorío rancio en el que un heredero llegaba a su finca y
daba una miseria de limosna a los pobrecitos del pueblo, que la aceptaban con
gratitud y servilismo por lo maravillosamente que les trataban.
Me
avergüenza mi país de miseria, haber oído aquel “con el hambre que pasamos en
aquellos tiempos dios mío” o “a nosotros por reyes nos daban una naranja para los
cuatro hermanos y no necesitábamos más”, que sea el mismo estado que gobierna a
los ciudadanos el causante de su pobreza. Algunos consiguieron que no se les
muriese su prole de futuros miserables, personificados en concejales que roban
hasta en un pueblo de doscientos habitantes, en autónomos que por no pagar un
IVA se convierten magos y que no hacen sino repetir con conductas modernas lo
que vieron hacer de pequeños a sus padres. Otros superaron la miseria porque
sus padres le dieron cariño, que era lo poco que tenían y supieron dar color a
los tiempos más grises. Los menos afortunados sobrevivieron la miseria y se
esforzaron por hacer lo que debían pero nunca consiguieron ser totalmente
felices con todo lo que habían conseguido, fantasmas del pasado sólo dejaban un
pequeño remanso de paz en las hembras y varones de la época. Todos buscaban una
luz que en realidad estaba tras un grueso cristal difícilmente perceptible.
Sentirse
español y amar tu país creo que requiere un poco de reflexión. Esto obviamente
no se suele hacer, pero a mí no me gusta precipitarme en mis afectos. Tras esta
reflexión, llegué a la conclusión de que ser española y ser patriota implica
asimilar toda la cultura de alegría entre penurias de un país de pandereta y
picaresca. Implica el orgullo del acabado, del que mira desde abajo a los
países vecinos y los acusa de envidiosos con recochineo diciendo lo buenos que
somos y los huevos que tenemos. Porque aquí hay tantos , que sobran los huevos,
los gallitos y los gallinas. Porque aquí siempre somos más que nadie y más aún cuando menos somos. Porque aquí se ríen de la seriedad y se hace de las bromas
algo serio.
España
es la paradoja europea. Amar a España es amar lo odioso.
Alzo mi copita de Rioja
por todos aquellos cuerdos nacidos en un país de locos.
Spica.
1 comentario:
Una critica esplendida que me ha hecho reflexionar más profundamente a mi también, porque tienes toda la razón en cada una de las palabras escritas.
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