martes, 21 de agosto de 2012

Platino sangriento


He visto que en la mina de Marikana en Sudáfrica la policía disparó contra losmanifestantes que allí había para exigir una subida salarial. El resultado de esta intervención policial ha sido de 34 muertos y 78 heridos, aunque la verdad es que son datos aproximados porque en cada noticia que he leído dan unascifras.

¿Qué me importa a mí lo que ocurra en Sudáfrica? Os estaréis preguntando. Mi respuesta es que honestamente, más que Sudáfrica en sí o los acontecimientos, lo que me importa es lo que está pasando con esa gente: qué les lleva a manifestarse, a atacarse con violencia e incluso a matarse, y fundamentalmente lo que me importa es si las reacciones de estas personas pueden ser un ejemplo de cómo reacciona la gente a una situación de este tipo.

Yo vivo en España y aquí hoy en día no se mata a nadie por manifestarse, obviamente no creo que lo que sucede en Sudáfrica sea extrapolable a otras sociedades porque es un país con unas características  sociopolíticas, económicas etc. que abren un trecho importante en tema de comparaciones, estudiar debidamente sus problemas excedería demasiado lo que puede dar de sí una entrada en un blog. Además creo que para poder hacer un análisis así se requieren más conocimientos y experiencia de la que pueda tener, así que me centraré en lo que ha llamado mi atención y opinaré al respecto.

Me he estado informando un poco sobre lo que ha ocurrido. A la hora de informarnos siempre es demasiado fácil quedarnos cortos, pero aún así, he leído la noticia en un par de periódicos. Si a alguien le interesa el tema os dejo un link con la que más claro me ha dejado el alcance del conflicto, para más información podéis leer los artículos relacionados.

Para tratar el tema con un poco de orden voy a ir desglosando:

Antecedentes:

Sudáfrica es el segundo país del mundo con mayor desigualdad en su sociedad. Sólo le supera Brasil.

Los trabajadores de la mina cobran unos 4.000 rands (393 euros).

Las relaciones entre los sindicatos de la mina son cuanto menos tensas.

Lonmin Platinum, es la empresa que gestiona la mina y tiene sede británica.

Problema:

Unos 3000 manifestantes se reúnen y exigen que les tripliquen el sueldo de los 4.000 rands que cobran a los 12.500 rands (1.230 euros) para poder abandonar las chabolas donde ahora sobreviven. 

Los ánimos están calientes, ya se han producido con anterioridad enfrentamientos entre personas de los sindicatos enfrentados y los manifestantes llevan palos, machetes y otras armas muy rudimentarias. 

Cada día que pasa la producción de platino se ve afectada. Finalmente la policía abre fuego para reprimir la huelga.

Consecuencias:

Indignación de los mineros, que seguirán manifestándose.

Convulsión política, social y económica en el país.


Qué saco en limpio de todo esto:

Que Sudáfrica es un país que no lleva ni diez años de democracia, ante un problema social serio parece que las autoridades responden con dura represión más típica de la época del apartheid.

Que si los obreros piden un aumento de sueldo que triplica el actual, será por algo. No tiene mucho sentido que una empresa que explota uno de los metales preciosos más caros del mundo tenga a sus trabajadores viviendo en chabolas.

Que si los sindicatos no son capaces de mantenerse unidos ante un problema de salarios bajos que en principio debería afectar por igual a todos los trabajadores, quiere decir que o bien los sueldos bajos no afectan de la misma forma a todos, o bien hay más intereses detrás de este problema que el de defender a los trabajadores. Por lo que he leído parece ser (cómo no) cosa de política.

Que si Lonmin pierde dinero manda a la policía a su mina diciendo que hay muchos problemas, la policía se acojona al ver el panorama y se pone a disparar a diestro y siniestro, luego el gobierno de Sudáfrica no es capaz de proteger a sus ciudadanos de los ataques de una empresa privada y para más colmo extranjera. A lo mejor soy muy radical en este aspecto, lo siento si ofendo a alguien, pero a mí esto me parece una forma moderna de esclavitud amparada por el gobierno y por leyes que defienden sólo parcialmente los derechos humanos (concretamente el de llevar una vida digna y el derecho al trabajo y a que no te exploten). Lo peor de esto es que ni siquiera esas leyes se cumplen (se dice que sí, pero la evidencia es que tenemos una pila de cadáveres y un buen número de heridos).

Qué me da por pensar:

Que lo de llevar una vida digna y segura no es más que una aspiración más o menos alcanzable en función del lugar donde hayas nacido. Recalco lo de aspiración.

Que hay mucho odio y mucho miedo en el mundo. Como psicóloga en ciernes este tema es el que más me ha interesado. Conocemos cuáles son algunas de las principales variables que afectan a la agresividad y las condiciones que la mantienen, de hecho, el miedo es uno de los factores más importantes que pueden desencadenar un episodio de violencia. Podría extenderme en este punto y eternizarme con esta entrada, pero para abreviar os diré que al estudiar psicología social aprendí entre otras cosas que para reducir finalmente la hostilidad entre grupos había que ponerlos en igualdad de condiciones y ponerlos en una situación tal que tengan que cooperar unos con otros para conseguir su objetivo. Quizá el planteamiento de vida laboral de hoy en día no sea el más adecuado para conseguir que las empresas tengan una buena productividad y trabajadores motivados.

Que por lo visto el precio de la vida humana se mide en dólares por onza de platino.

PS: admito que algunas de mis conclusiones puedan estar guiadas por desconocimiento sobre el tema. Toda opinión, información o crítica constructiva será aceptada de buen grado. La mejor forma de abordar los problemas complejos es a partir de diferentes puntos de vista informados o que por lo menos se hayan intentando informar.


PS II: no me gusta hablar así de estos temas porque es muy fácil hacer demagogia barata, pero lo he hecho porque me ha dado bastante que pensar últimamente.

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