Llegan
los niños y las familias, se llena la plaza. La mitad de mes más agradable del
año, la relajada, la viva. Todo el mundo se reúne para bailar, beber y comer,
para disfrutar del tiempo que pasa sin que a nadie le pese. Todo el mundo está
con quien realmente quiere estar, y si no, se lo busca, porque ahora toca estar
contento y empezar la historia que contarás la próxima estación.
Puedes
viajar más allá de tu país, puedes volver a tus orígenes... con distintas
opciones tienes el mismo resultado: ser tu mejor versión de ti o por lo menos
la más alegre. Eres quien compensa por todos tus defectos, eres temporalmente
más dramático, más emocional, haces y te pasan cosas y sabes que eso está bien.
El verano
reconforta y revitaliza, necesito el sol para poder necesitar ardientemente más
cosas, necesito el agua para ahogar cualquier preocupación, necesito la tierra
seca para sentirme menos dura y necesito el aire caliente que me abraza a media
tarde para poder amar de corazón.
Hay avispas en las parras y algún ratón en la cocina. Se llenan las solanas por la noche de vecinos cotillas y los niños se quedan en la calle hasta tarde mientras sus padres toman algo en la terraza. Todos están bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario