lunes, 19 de agosto de 2013

N'importe pas

Hay un solo camino que lo ocupa todo y lo es todo. Las encrucijadas no existen, sólo una vasta llanura frente a nosotros esperando cada paso. No hay elección, ni barreras, no hay nada y esa nada lo es todo. Todo lo que creo que hay sólo existe en mi mente y hay lo que pienso y mucho más.

Nuestra vida es una idea de vida pensada por otros. Sólo unos pocos se enfrentan a la verdad desnuda de su propio interior y de su entorno, sólo esos pocos se preguntan ¿por qué así? ¿qué quiero? ¿por qué vivo una forma de vida que no me hace feliz? ¿cuál es el coste real de cambiar mis circunstancias? ¿de verdad no estoy dispuesto a pagarlo?

Ante mí hay varios caminos en una extensión sin valla alguna y yo soy el ser silvestre que va campo a través, ni por un camino ni por el opuesto, un ser perdido aplastado hasta el ahogo en esa fina línea horizontal que divide la planicie del cielo y la tierra. Y la tierra me llama bien adentro, mirando a ese azul infinito que promete una falsa libertad inmóvil.

Soy de esa generación que no encuentra alivio en fumar, que no disfruta lo que bebe, que lleva deportivas en vez de botas y que tiene una idea totalmente equivocada de lo que significa amar. Somos más solitarios que nunca, estamos más solos que nunca y no nos parece mal, porque vivimos de contarnos nuestras quejas entre personas que no se importan entre sí. Vivimos de las falsas atenciones.

A veces pienso que quiero tener a alguien cuando vuelva y últimamente pienso que no querré volver jamás.

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