domingo, 11 de agosto de 2013

La historia del desamor de un hombre cualquiera

No sé hacer que la gente me quiera. Meto la pata constantemente, si necesitan frivolidad yo estoy en plan profundo o al revés, el caso es que siempre voy a destiempo, a contrapié, y que por las razones que sean al final estoy más solo que la una.

Hoy me han rechazado como nunca. Lo he buscado porque sabía que ese problema estaba ahí y encima he sido tan gilipollas de ser suave con alguien que se ha portado fatal conmigo. No decir nada habría sido igual de horrible y además hipócrita. Decir algo ha sido ponerme una diana y gritar ¡plato!.

Quiero estar una semana entera sin conectarme a redes sociales para ver quién me echa de menos y quién no. Ojalá me lleve alguna sorpresa, pero creo que no va a ser así… Me dolió lo de ella porque no sé… me decepcionó. Creo que sobretodo me decepcioné yo, por estar con alguien de un rollo de noche y no poder sobrellevarlo, por pillarme por la polla y por esperar que también a ella le pudiera pasar… no sé, no ha sido juego limpio, por mi parte de seguro, por la suya sospecho que tampoco, pero ya da igual porque nunca volveré a hablar con ella. 

Creo que esto no está bien, que no debería sentir nada por ella y que… no sé, iba a decir que para ella soy sólo un amigo pero no sé si es así realmente, si simplemente la entretengo cuando le hablo o qué… no la entiendo y sé que es porque no la conozco.  

Me siento roto, estropeado. Tendría que haberlo superado y estoy atascado otra vez sintiendo cosas que no me llevan a ninguna parte. Tengo que cambiar. Nunca hemos tenido nada más allá del tonteo. Creo que nunca nadie me ha querido para algo más que para jugar con su idea de mí o de estar conmigo.

Cuando pienso en todo también pienso que si nadie me ha querido hasta ahora puedo pasarme otros tantos años sin que nadie me corresponda, aunque yo sienta algo, y empiezo a creer que me falta algo que permita que los demás se enamoren de mi.

Me siento defectuoso.

Me siento cada vez menos.

No hay comentarios: