Los
días van pasando y ha llegado la primera mitad de diciembre, lo que para mí y
gran parte de la gente de mi edad significa una cosa: las vacaciones de navidad
están a la vuelta de la esquina. O lo que es lo mismo, un mes de estudio
intensivo mañana y tarde y un par de días de fiesta.
A mí
personalmente me gusta estudiar, quiero decir, estudiar exclusivamente que te
dediques toda la semana a aprender cosas y no tengas clases. Me encanta ponerme
mi ritmo de vida, aprovechar el tiempo, desarrollar mis ideas, no tener que dar
explicaciones de por qué no ves a la gente… esos periodos de estabilidad en la
que estas orientada a algo. Eso me encanta.
Lo
que no me gusta es el estrés de los plazos, el tener que estudiar con tensión, no
poder pensar en otra cosa, jugármelo todo a una carta (a un examen), que al
final esa prueba no signifique nada porque se puede copiar, tener suerte, etc.
En fin lo artificioso que es todo, que al final aprendes mucho pero sólo
durante un tiempo, que al final sólo queda lo que has visto en clase día a día
y que literalmente hasta tu propia mente, tus deseos, tus ganas de hacer cosas,
queden supeditadas a una prueba que alguien decidió que mide lo que sabes y que
lo que sabes por lo visto es lo que se necesita en esta vida…
En
fin que estudio porque me gusta lo que estudio y me gusta saber cosas, pero
todo lo demás es hacer la papeleta y la hago porque es lo que hay y porque es
la forma moderna de sobrevivir al mundo.
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