domingo, 2 de diciembre de 2012

Tú, o como se te conoce por el barrio, gilipollas...


...que triviales son tus enfados, tus rencores… que terrible que te sientas tan insignificante que no puedas perdonar al resto de mortales de tu talla los errores que cometen.

Es triste que no se atrevan a encararte, a reconocerte, sobre todo porque eres tú quien no se deja conocer. En el fondo que no tienes, no eres más que una cobarde y una frívola, no dejas pasar el tiempo suficiente para que te echen de menos porque sabes que no lo harían y porque sabes que todo tu miedo está fundado, que no tienes a nadie porque todo el mundo desprecia a las personas despreciativas y humillantes como tú.

A pesar de toda tu miseria, me conmueve tu soledad, me enternece el patético despojo que reflejan tus ojos cuando todos sabemos que te has caído de un cielo que nunca llegaste a alcanzar sino en tus sueños… Me gustaría que te dieras cuenta, que quisieras darte cuenta y que de alguna manera las cosas pudieran funcionar, que tuvieses algún sitio donde quedarte en el que estuvieses bien…

¿Qué esperas que hagan contigo? ¿Qué quieres de ti? ¿De veras crees que el cambio va a venir de fuera? sigue corriendo en círculos si quieres, que por desgracia a nadie le va extrañar...

Un toquecito de sombrero desde esta humilde constelación.

Spica.

3 comentarios:

Exhalación dijo...

Creo que es el texto que mas me gusta de los 3 últimos que has subido, aunque el del sueño no se queda para nada corto. Para que luego te preguntes porque la gente normal sentimos envidia al leerte. Es como si las palabras fluyeran dentro de ti con facilidad.

Spica dijo...

Jojojojoj es que el insulto es un arte que he ido practicando durante años xD
La verdad es que no las tenia todas conmigo sobre si al final la publicaba o no porque me parecia que a lo mejor era muy de machacar :/ pero bueno si te gusta entonces no puede estar demasiado mal haberlo hecho ^^

Exhalación dijo...

Pues es fantástico, a mi me alegra que lo hayas publicado y así haberlo podido leer y disfrutar de tu ingenio