sábado, 15 de diciembre de 2012

Verdadero. Falso. Ni verdadero ni falso.

Reflexionaba yo, acerca del amor y otros demonios cuando me acordé de esta película


Así me siento yo en este tema. Un poco que ni sí, ni no, ni todo lo contrario, que las cosas se hacen por la esperanza que generan y sin pensar demasiado, hasta que cuando al final llega el momento de darse cuenta de lo que se ha hecho, sólo queda una ambivalencia bizarra de satisfacción y tensión, pero tensión de la mala, de la que se siente cuando sabes que la has jodido y las ves venir o cuando te das cuenta de que ya estas atrapada y es demasiado tarde... Saber sin empezar como termina todo:


Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole sin dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoguera los archivos.

Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…
Joaquín Sabina

No hay comentarios: