– Yo –
No
soy capaz de hacerme una imagen mental de mí, ahora mismo tal como estoy… Sé
como es mi cara pero no me reconocería de espaldas ni de perfil, y
probablemente si lo hiciese me daría cuenta de que en realidad estoy más gorda
de lo creo, o soy más baja o más morena o más pálida… mi voz me parecería
horrorosa, no tanto porque lo sea sino porque no es mi voz, la voz con la que
hablo, con la que me escucho. Toda mi imagen de mí no es más que una obra liviana
destinada a morir conmigo.
Siento
que nadie me ve y ya no estoy segura de querer ser vista… me gustaría decir que
eso me duele, pero en realidad ya no es así, la cura del tiempo o es efectiva o
es un engañabobos, una bomba capaz de explotar al menor clic. Ojalá
pudiese permitirme el orgullo, para por lo menos tener algo por lo que luchar, por
lo que seguir adelante.
Aquellos
que consideraba peores triunfan. Yo supongo que continúo haciendo mi papel
porque sencillamente después no hay nada, por algún extraño apego a todo lo que
he conocido y lo que me puede quedar por conocer o porque todavía me queda lo
suficiente como para querer poder volver y tener alguien a quien querer visitar,
por quien querer alegrarme, con quien querer estar…
Ojalá que hoy no sean
los demás igual de duros conmigo…
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